El propósito principal del artículo es “la necesidad del diseño de información. El problema central del diseñador no es la gráfica sino el impacto que ella tiene en los conocimientos, las actitudes, y las conductas de la gente”.
La pregunta clave a la que el autor se está dirigiendo es ¿cuál es el problema del diseño de información visual en estos días?
La información más importante es:
“El número de colores usados supera la capacidad humana de reconocerlos. Menos aún los ancianos, que son quienes frecuentan más los hospitales, y menos aún cuando las áreas de color son pequeñas. La repetición de flechas en la misma dirección crea confusión. Las flechas están lejos del nombre de la sección del hospital y siempre a la derecha, aunque uno deba ir a la izquierda. Las secciones del hospital no están por orden alfabético. La barra de protección obstruye la lectura de una línea. Hay textos pequeños que no se leen a distancia.
La necesidad de un buen diseño de comunicación no sólo existe, es urgente. El 50% no puede hacer lectura estratégica y por lo tanto no puede comprender textos que estén por encima de la madurez de un alumno de 5º grado.
Hace falta desarrollar una cultura en la que el acceso a información comprensible se vea como un derecho ciudadano; esto sería posible sólo con buen diseño de información. También hace falta un buen diseño de persuasión en marketing social. En la Argentina muere una persona en accidentes viales o de trabajo cada hora.
Nuestro rol es ayudar a entender para que la gente pueda actuar bien. Este rol nos fuerza a poner nuestros conocimientos de lo formal al servicio del desempeño de nuestro trabajo. Lástima que la mayoría de los concursos de diseño no se centren en demostrar si el diseño cumplió o no con su objetivo. En la mayoría de los casos los organizadores de concursos piden sólo los trabajos, no los resultados.
Los diversos niveles de gobierno en todo el mundo no deben preguntarse si es muy caro hacer un esfuerzo masivo y sostenido de educación pública en los frentes de salud y seguridad en el trabajo. Lo que es muy caro es no hacer nada.
La necesidad de acción en este frente es fácil de comprender. Lo que no es evidente es el daño silencioso del mal diseño de información: ¿por qué deben ser oscuros los folletos farmacéuticos de los medicamentos, las boletas del gas, la señalización en las rutas, las instrucciones para el uso de programas de computación, los contratos de locación, o las leyes impositivas? ¿Por qué todos estos instrumentos, que deberían ser transparentes, nos transforman en habitantes incompetentes en la sociedad de hoy? Y si nosotros, que hemos estudiado, y que leemos y escribimos todos los días, tenemos dificultad con estos instrumentos ¿qué queda para los ancianos, los marginados económicos, los miembros menos aventajados de la sociedad? Este abuso de la población a veces se debe a incompetencia y a veces a malicia.
Uno de los problemas del estado de cosas es que las empresas y organizaciones que producen informaciones incomprensibles se escudan detrás de la noción de que toda la información necesaria está presentada al público junto con sus productos. Pero lo importante en estas situaciones no es haber dicho todo lo que hay que decir, sino que el usuario pueda entender todo lo que debe entender. Eso es una responsabilidad tanto de los gobiernos como de los comerciantes que producen la información; pero para producir comunicaciones que realmente funcionen hace falta buen diseño de información: centrado en el usuario, basado en evidencia y orientado al resultado. Eso es lo que me motivó a desarrollar seminarios específicos y a producir el libro ¿Qué es el diseño de información? (en el que contribuyen once especialistas internacionales) para poder cubrir un amplio panorama de los temas que implica. Si el diseño de información hace falta en todo el mundo, por cierto hace falta también contribuir a su desarrollo en el mundo de habla hispana.”
Las conclusiones más importantes a las que llega el autor son las del mal uso del diseño de información porque hay personas como por ejemplo los ancianos que no pueden entender algunas señales que hay dentro de un hospital. También llega a la conclusión de que esto es culpa del gobierno y de algunas empresas u organizaciones que producen información que no se entiende.
Los conceptos clave son: diseño de información, comunicación, entender, ayudar y necesidad.
El autor da por hecho que hay un mal uso del diseño de información. Muchas personas no la entiende debido a cómo es que esta presentada la información al público y que el gobierno no ayuda a resolver el problema. También dice que el mal manejo de información es debido a las empresas que no pueden hacerla entendible para todas las personas.
Si la gente que tomara en cuenta el punto de vista del autor de una manera seria, las consecuencias serían que hubieran más diseñadores de información para poder resolver la problemática y así los problemas que el autor menciona como los accidentes automovilísticos que son producidos por la publicidad de las empresas en las carreteras, disminuirían ya que va a habría un buen manejo de información que le permite al lector leer de manera rápida y eficiente al momento de manejar.
Si las personas no tomaran en cuenta el punto de vista del autor, habría más confusiones al momento de interpretar alguna señal que hay en los hospitales o en cualquier otro lugar en donde utilicen señalamientos. Seguirían los accidentes automovilísticos y las personas no les llamaría la atención la información que los rodea.
Los puntos principales que el autor maneja dentro de su artículo son el mal manejo del diseño de información, la mala interpretación de las personas al momento de ver señalizaciones, la información incomprensible que las empresas producen y la necesidad de un buen diseño de información.
Fuente: La necesidad del diseño de información. En línea. Disponible en: http://foroalfa.org/articulos/la-necesidad-del-diseno-de-informacion
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